Los valores fundamentales de Juventud Con Una Misión

JUCUM esta comprometido a conocer a Dios, Su naturaleza, Su carácter y Sus caminos. Buscamos reflejar quien es El, en cada aspecto de nuestras vidas y ministerio. La respuesta automática  de conocer a Dios y disfrutar de su presencia es el deseo de compartir acerca de El con otros.

JUCUM está llamado a dar a conocer a Dios por todo el mundo, en cada esfera de la sociedad por medio del evangelismo, entrenamiento y ministerios de misericordia.  Creemos que la salvación debe resultar en la transformación de las sociedades, y de este modo, obedecer el mandato de Jesús de hacer discípulos en todas las naciones.

JUCUM está comprometido a crear junto con Dios a través de escucharlo a Él, orar Sus oraciones y obedecer sus mandamientos tanto en lo pequeño como en lo grande.  Dependemos del escuchar Su voz como individuos, en contextos de grupos y en reuniones corporativas, como parte integral del proceso de nuestra toma de decisiones.

JUCUM está dedicado a adorar a Jesús e involucrarse en la oración intercesora como aspectos integrales de la vida diaria.  También, reconocemos la intención de Satanás de destruir la obra de Dios y clamamos al poder de Dios y a su Espíritu Santo para vencer las estrategias del enemigo en las vidas de individuos y en diversos asuntos de las naciones.

JUCUM está llamado a ser visionario, continuamente recibiendo, nutriendo e impartiendo una visión fresca de Dios.  Apoyamos el emprender nuevos ministerios y métodos, siempre dispuestos a ser radicales para ser relevantes a cada generación, pueblo y esfera de la sociedad. Creemos que el llamado apostólico de JUCUM requiere la integración del liderazgo espiritual, la libertad en el Espíritu y en las relaciones interpersonales, fundamentadas en la Palabra del Señor.

JUCUM está llamado a promover la juventud.  Creemos que Dios ha dado dones y llamados a jóvenes para abrir la brecha en la visión y en el ministerio.  Estamos comprometidos a valorarlos, confiar en ellos, entrenarlos, apoyarlos, abrirles espacio y enviarlos.  Ellos no solo son la Iglesia del futuro; ellos son la Iglesia de hoy en día.  Nos comprometemos a seguirlos a donde ellos nos dirijan, en la voluntad de Dios.

JUCUM tiene una estructura descentralizada, sin embargo integrada.  Somos una familia global de ministerios unidos compartiendo el mismo propósito, visión, valores y relaciones.  Creemos que las estructuras deben de servir a las personas y a los propósitos de Dios.  Cada ministerio en cada nivel tiene el privilegio y la responsabilidad de rendir cuentas con un círculo de líderes, y a nivel internacional con el Equipo de Liderazgo Global de JUCUM.

JUCUM es internacional e interdenominacional tanto en su alcance global como en su conformación local.  Creemos que la diversidad étnica, lingüística y denominacional, junto con los aspectos redimidos de la cultura, son factores positivos que contribuyen a la salud y el crecimiento de la Misión.

JUCUM está llamado a una cosmovisión Bíblica.  Creemos que la Biblia hace una clara división entre el bien y el mal; lo correcto y lo incorrecto.  Las dimensiones prácticas de la vida no son menos espirituales que las expresiones del ministerio.  Todo lo que se hace en obediencia a Dios es espiritual.  Buscamos honrar a Dios en todo lo que hacemos, equipando y movilizando a hombres y mujeres de Dios para que tomen papeles de servicio e influencia en cada esfera de la sociedad.

JUCUM está llamado a trabajar en equipos en todos los aspectos del ministerio y liderazgo. Creemos que una combinación complementaria de dones, llamados, perspectivas, ministerios y generaciones trabajando juntos en todos los niveles de nuestra misión, brindan sabiduría y seguridad.  El buscar la voluntad de Dios y tomar decisiones en equipo facilitan el rendir cuentas y contribuye en una mayor relación, motivación, responsabilidad, y sentido de pertenencia de la visión.

 

JUCUM está llamado a un liderazgo de servicio como estilo de vida, en lugar de un liderazgo de jerarquía.  Un líder servicial es aquel quien honra los dones y llamados de quienes están bajo su cuidado y protege sus derechos y privilegios.  Así como Jesús sirvió a sus discípulos, enfatizamos la importancia de que aquellos que tienen responsabilidades de líderes sirvan a quienes dirigen.

 

JUCUM está comprometido a primero hacer y luego enseñar.  Creemos que la experiencia da autoridad a nuestras palabras.  El carácter piadoso y un llamado de Dios son más importantes que los dones, habilidades y destrezas de un individuo.

JUCUM está dedicado y orientado hacia las relaciones interpersonales en nuestro diario vivir y trabajo en conjunto.  Deseamos estar unidos a través de llevar vidas en santidad, apoyo mutuo, transparencia, humildad, y una comunicación abierta en lugar de una dependencia de estructuras o reglas.

 

JUCUM está llamado a valorar a cada individuo.  Creemos en la igualdad de oportunidades y justicia para todos.  Creados a la imagen de Dios, gente de todas las nacionalidades, edades, y funciones tienen contribuciones y llamados distintos.  Estamos comprometidos a honrar el liderazgo y los dones ministeriales dados por Dios a ambos hombres y mujeres.

JUCUM afirma la importancia de que las familias sirvan a Dios juntos en las misiones, y no solamente el padre y/o la madre.  Animamos el desarrollo de familias unidas, fuertes y sanas, con cada miembro compartiendo el llamado a las misiones y contribuyendo con sus dones en maneras distintas y complementarias.

 

JUCUM está llamado a practicar una vida de dependencia en Dios en las finanzas. Para individuos y todo JUCUM, esto viene a ser primordial a través de Su pueblo. Como Dios y otros han sido generosos hacia nosotros, nuestro deseo es ser generosos. Los jucumeros se dan a si mismos, su tiempo y sus talentos a Dios, a través de las misiones sin expectativas de remuneración alguna.

 

JUCUM afirma el ministerio de la hospitalidad como una expresión del carácter de Dios y del valor de las personas.  Creemos que es importante abrir nuestros corazones, casas, bases, y bases para servir y honrar el uno al otro, a nuestro huésped y al pobre y necesitado, no como acto de un protocolo social, sino como expresiones de generosidad.

JUCUM afirma que todo existe porque Dios se comunica. Por lo tanto, JUCUM se compromete a comunicar de manera veraz, precisa, a tiempo y relevante. Creemos que la buena comunicación es esencial para formar relaciones fuertes, familias saludables, comunidades y ministerios efectivos.